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Que ver y hacer en una primera escapada a Oporto.

¡Hola viajer@s! Hoy vamos a hablar de una de las ciudades que se encuentra muy cerca de Galicia y que merece ser visitada, al menos, una vez en la vida.

Oporto, una de las ciudades portuguesas con un encanto especial que enamora nada más llegar a ella. Famosa por sus vinos y bodegas, se trata de la segunda ciudad más poblada de Portugal después de Lisboa. Con una gran variedad de cosas que hacer y ver, a continuación, os mencionaré algunas de las más importantes para una primera escapada a la ciudad de los puentes.

  1. Capilla de las Almas.

Alejada de las rutas turísticas, esta capilla es una de las iglesias más especiales de Oporto.

De estilo neoclásico y construida durante el siglo XVIII, cuenta con una de las fachadas más atractivas de la ciudad. La decoración de su fachada se incorporó posteriormente tras la época de máximo esplendor del azulejo portugués.

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  1. Librería Lello e Irmão.

Esta famosa librería es conocida como la Librería de Harry Potter, debido al rumor que existe de que ha sido escenario de alguna de las películas de esta saga de J.K. Rowling. Sus detalles modernistas y neogóticos hacen de este lugar un sitio único, siendo una de las librerías más bonitas del mundo.

Este edificio, obra del arquitecto Xavier Esteves y pintado por el artista José Bielman, se inauguró en enero de 1906. Además de tener una de las fachadas más hermosas, su interior es deslumbrante. Nada más entrar por la puerta nos encontramos con una sala ostentosa, con multitud de figuras moldeadas simulando madera tallada, estanterías singulares repletas de libros, grandes vidrieras en el techo, una majestuosa escalera que nos lleva al segundo piso… todo ello hacen de este lugar una de las visitas imprescindibles en nuestro viaje a Oporto.

Como inconveniente, decir que la librería suele tener mucha gente, lo que hace que la visita pueda ser un poco agotadora. Además, el edificio no es accesible, por lo que las personas con movilidad reducida sólo podrán acceder a la planta baja.

  1. Iglesia y Torre de los Clérigos.

A tan sólo tres minutos andando, y en pleno centro histórico, nos encontramos con la Torre de los Clérigos. Esta torre data de mediados del siglo XVIII y está considerada como la construcción religiosa más alta de Portugal. A pesar de no ser accesible merece la pena visitar su exterior.

Si os es posible, es recomendable subir a lo alto de la torre, se dice que las vistas panorámicas de Oporto desde esta zona son impresionantes.

Para acceder a la iglesia es posible hacerlo a través de un ascensor que hay en un lateral de la tienda de la iglesia. Nosotros no la visitamos, pero si es de vuestro interés sabed que tenéis esta opción.

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  1. Estación de San Bento.

Seguimos por la Rúa da Assunçaõ, giramos a mano derecha por la Rúa dos Clérigos y tras pasar la Plaça da Liberdade, nos encontramos con la Estación de San Bento. Sí, es una estación, y no teníamos pensado coger ningún tren, pero adentrarnos en ella mereció la pena. Por su lateral hay una entrada accesible.

Esta estación de ferrocarril es una de las más llamativas de la ciudad. Construida a principios del siglo IX sobre los restos del convento de San Bento, no sólo llama la atención por su majestuosa fachada, lo más bonito se encuentra en su interior. Una vez que nos adentramos en ella, nos encontramos con una verdadera joya, un hall decorado con más de 20.000 azulejos en los que aparece retratada la historia de Portugal.

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  1. La Ribeira.

Bajando desde la Estación de San Bento nos encontramos con la Ribeira. Si no queréis bajar andando también podréis coger el funicular en Batalha, que es accesible.

La Ribeira, a mi modo de ver, es la zona más hermosa de Oporto. Este barrio es uno de los más famosos y animados de la ciudad. Alrededor del río Duero se sitúan unas casas, antiguamente de los pescadores, cuyas fachadas de colores hacen de este lugar un sitio único.

Esta zona es ideal para pasear por ella al atardecer, y degustar un buen vino portugués en alguna de sus terrazas con vistas al Duero y a Vila Nova de Gaia. Sin duda, un lugar excelente que nos lleva a disfrutar de la magia y romanticismo que desprende Oporto.

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Como dato, aunque nosotros no realizamos el crucero, deciros que desde esta zona es posible hacer el crucero de los seis puentes por el Duero. A través de www.cruzeiroporto.com podréis adquirir los billetes para vuestro paseo en barco por los seis puentes. Esta compañía cuenta con plataforma de acceso al barco, además de disponer de sitio para la silla de ruedas. El precio por adulto es de 15 euros.

  1. Vila Nova de Gaia.

Tras cruzar desde Oporto por el Puente Luis I, nos acercamos a Vila Nova de Gaia, aunque pueda parecer que seguimos en Oporto, se trata de otra ciudad portuguesa.

Desde esta parte las vistas son espectaculares.

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En esta zona, a orillas del Duero, nos encontramos con las famosas bodegas. Además, a lo largo de la ribeira, podremos ver los “rabelos”, barcos de madera que antiguamente se usaban para transportar el vino y que a día de hoy, algunos de ellos, organizan cruceros por el río.

Callejeando por esta zona, podremos buscar alguna bodega que visitar, las opciones son diversas, desde las más famosas a otras más pequeñitas. Es importante coger el ticket con antelación, nosotros fuimos un poco a lo loco y tuvimos que ajustarnos a aquellas que tenían visitas guiadas en español en el horario que más nos convenía.

Visitamos la bodega Calem, fundada en 1859 y siendo, actualmente, una de las más conocidas de Oporto. El tour incluye una visita por el museo interactivo, una visita guiada y una degustación de vinos de primera calidad. La bodega Calem tiene acceso adaptado para las personas con movilidad reducida y el precio del billete es de 12 euros si es billete regular (cata de 2 vinos) y 15 euros para el billete Premium (cata de 3 vinos).

Para llegar a la ribera de Vila Nova de Gaia tenemos dos opciones:

  • Cruzar el puente de Luis I y bajar andando.
  • Bajar en funicular.

Recomiendo la bajada en el funicular, desde arriba parecía más sencillo pero el empedrado de las calles y las pendientes dificultan un poco la bajada en silla de ruedas.

  1. Comer una franceshina.

Si vamos a Portugal tenemos que comer, sí o sí, una franceshina. La franceshina es un tipo de sándwich específico de la cocina lusa moderna original de Oporto. Este tipo de sándwich viene relleno de diversos tipos de embutidos y carne, recubierta con lonchas de queso y bañada en una salsa picante. A veces, se le añade un huevo frito, pero con él o sin él, sigue siendo una exquisitez. Y por qué no, acompañada con una cerveza y unas patatas fritas esta comida es de 10. Eso sí, calorías tiene unas pocas 😜

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8.  Arte urbano.

Gaffitis, artistas callejeros,…el arte urbano en Oporto es algo bastante reciente, pero que sin lugar a duda merece que hablemos de este arte en nuestra entrada. Lo que más nos llamó la atención fue ver las cajas viejas de la luz decoradas como si de un lienzo se tratasen. Las viejas cajas de luz de la EDP se decoraron a partir del proyecto Street Art Porto- Caixas EDP, organizado por la Cámara de Oporto. Las podemos encontrar en la Rúa das Flores, una calle que baja desde la estación de San Bento. A mi pesar, no tengo ninguna foto de estas obras tan peculiares, pero seguro que no pasaran desapercibidas en vuestra visita a Oporto.

Para finalizar, deciros que a nivel general, la accesibilidad de Oporto va a depender de la zona por la que os mováis. El pavimento del casco histórico tiene adoquines, la mayoría de los bordillos no suelen estar rebajados, hay una gran cantidad de cuestas…pero aun así, la visita a esta maravillosa ciudad merece la pena.

 

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