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Venecia- Parte VI

Sexto día de nuestro viaje. Las vacaciones llegaban a su fin y una pequeña tristeza me invadía.

Después de desayunar en la cafetería del camping nos dirigimos a Piazzale Roma, la idea era pasar el día en Venecia.

Al lado de la plaza hay un puesto de información en dónde se pueden adquirir los billetes para el vaporetto. Cogimos el ticket y nos dirigimos a la parada número 1 para ir a Santa Maria della Salute. Recomiendo que preguntéis al personal de bordo para confirmar la línea y que sepan en que parda queréis bajar ya que a menudo modifican los recorridos de las líneas. Nosotros nos pasamos y después tuvimos que coger otro vaporetto que nos llevase a la basílica.

La basílica de Santa María della Salute es uno de los edificios religiosos más importantes de Venecia. Su construcción data del 1631 y fue creada para celebrar el fin de la peste. En su interior se pueden observar diferentes obras de Tiziano y Tintoretto, en la sacristía se encuentra uno de los cuadros más famosos de Tintoretto, “Bodas de Caná”. Este cuadro no debe de confundirse con el de Paolo Veronese que se halla en el Museo del Louvre.

 

La entrada es gratuita mientras que ir a la sacristía tiene un coste de 4 euros, dos para estudiantes y gratis para las personas con discapacidad. El acceso es complejo. Para llegar a la basílica hay que subir varios escalones y la sacristía cuenta con un pasillo estrecho junto con 3 o 4 escalones al final. A no ser que seas un gran apasionado de las obras de Tintoretto y Tiziano no merece la pena visitar la sacristía.

Después de ir a Santa María della Salute cogimos el vaporetto que nos dejó en San Marco. Desde allí nos dirigimos a la Plaza de San Marcos, la plaza más importante de la ciudad, definida por Napoleón Bonaparte como  “El Salón más bello de Europa”.

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Justo enfrente de la plaza se encuentra la Basílica de San Marcos. La construcción de esta es del 828, fue edificada para albergar el cuerpo de San Marcos traído desde Alejandría. Debido a diferentes alteraciones y modificaciones que ha sufrido a lo largo del tiempo se puede decir que la obra actual data del siglo XI.

El acceso es gratuito, sin embargo hay zonas en su interior que requieren de billete como es el museo, el Tesoro y la Pala de Oro. No estoy muy segura porque nosotros entramos al museo por error, pero creo que las personas con diversidad funcional y acompañante pueden visitarlo gratuitamente.

Las mochilas se deben de dejar, sin coste alguno, en una taquilla en la Calle San Basso situada en el lateral izquierdo. En esa misma zona se encuentra la entrada a la basílica para las personas en silla de ruedas.

El museo se sitúa en la parte superior de la basílica, tiene ascensor pero alguna zona presenta escaleras. A pesar de que disponen de salvaescaleras es posible que alguno no funcione. En el museo se pueden observar de cerca los techos y mosaicos de la catedral, sus obras, pero sobre todo, contemplar las verdaderas esculturas de los Caballos de San Marcos. Estos cuatro caballos son de bronce bañados en oro y se encontraban en el hipódromo de Constantinopla. Los caballos situados en la Logia dei Cavalli, el balcón que da a la plaza de San Marcos, son una réplica de estos.

La entrada al balcón es compleja, hay que salvar dos o tres escalones y es estrecha pero las vistas son espectaculares. Desde allí se puede admirar la grandiosa plaza, el Palacio Ducal situado al lado izquierdo, el Campanario de la basílica que se erige a un lado de ella o la Torre del Reloj de San Marcos, entre otros edificios importantes.

 

Tras la visita a la basílica buscamos un sitio para comer. Cogimos dos trozos de pizza y los comimos en la Plaza de San Marcos. No está permitido sentarse en el suelo.

Como ya comenté en el post anterior alrededor de la isla hay varios baños públicos. En el link que os dejé del mapa Venecia accesible vienen situados. Algunos de ellos están indicados a través de pegatinas en el suelo con una flecha y la palabra WC, otros con señales.

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Hasta el momento no habíamos subido ningún puente pero Manu quería, como dijo él, “empaparse de Venecia”. Decidimos omitir los itinerarios accesibles y callejear por esta ciudad tan espectacular.

 

Para ir hasta Ponte Rialto es posible atravesar una parte de la isla teniendo que pasar por un solo puente, sinceramente no recuerdo si nosotros tuvimos que coger sólo uno o varios puentes hasta llegar a Rialto. El puente de Rialto es el más antiguo y famoso de Venecia. Su construcción data entre 1588 y 1591 para sustituir al anterior puente de madera, ya que éste se había derrumbado dos veces y había sido quemado en otra ocasión. Durante años este puente fue el centro económico más importante de Venecia.

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Seguimos nuestro camino hasta el Campo San Giacomo de Rialto, una pequeña plazoleta en el área del Mercado de Rialto. Allí  hicimos una parada y nos tomamos dos apetecibles cervezas disfrutando de un día soleado.

Subimos y bajamos algún que otro puente deleitándonos con cada una de sus estrechas calles hasta llegar a Campo dei Tolentini. En esta pequeña plaza se encuentra la iglesia de San Nicola da Tolentino. Es una zona con bastante ambiente a partir de las 19.00.

 

Para cenar nos decantamos por la Antica Osteria al Leone Alato situada en la plaza. Manu pidió una pizza carbonara y yo unos “spaghetti al nero di seppia”, una de las especialidades de la gastronomía veneciana.

Después de cenar nos dirigimos a Piazzale Roma que se encuentra a escasos metros de Campo dei Tolentini. Hay que pasar dos puentes, uno de ellos accesible en cierta manera, no cuenta con escalones pero es difícil de cruzarlo sin ayuda. Cogimos el coche y partimos hacia nuestro alojamiento.

 

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