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Conociendo Colmar.- Parte II

En nuestro segundo día en Colmar visitamos los puntos de interés de la ciudad. Para empezar el día desayunamos en Boulangerie Patisserie Schmitt Charles. Pedimos 2 cafés con leche grandes, 2 croissants y una botella de agua. Por el desayuno pagamos 11.80 euros en total. Empezamos nuestro tour libre por la ciudad visitando La Maison des Têtes, un edificio de estilo renacentista construido en el 1609 y que actualmente funciona como hotel y restaurante.

Seguimos nuestro recorrido visitando la Iglesia de los Dominicos, construida a finales del siglo XIII, aunque sólo pudimos ver su exterior ya que se encontraba cerrada.

Muy cerquita de allí nos encontramos con la Catedral de Saint-Martin, una de las iglesias góticas más importantes de toda Alsacia. Ésta fue levantada en el siglo XII en estilo románico y poco a poco se fue reconvirtiendo en el edificio gótico con el que nos encontramos actualmente. Tanto su interior como su exterior nos sorprenden con cada detalle tallado, y además, tuvimos la suerte de poder escuchar una gran melodía mientras visitábamos su interior, ¿os suena de algo?

 

A su alrededor tenemos varios puntos de interés:

Maison Pfister, probablemente la casa más bonita de la ciudad.
Adolph House, la casa más antigua de Colmar.
Casas decoradas de Colmar.

Sinagoga judía.

Hacía un día estupendo así que decidimos tomarnos una cerveza en la Place de l’Ancienne-Douane.

Nos sentamos en la terraza del restaurante Koifhus Winstub y nos dispusimos a esperar. Digo esto porque estuvimos esperando tranquilamente media hora o 40 minutos hasta que vinieron a tomarnos nota de lo que queríamos tomar, a esto le tenemos que sumar como otros 15-20 minutos hasta que nos trajeron la cerveza…vamos ¡lentitud máxima! Pagamos por las dos cervezas 12 euros, eso sí, se estaba muy agustito allí al sol y con el sonido del acordeón de fondo.

Después de tomarnos ese descanso paseamos por sus calles, pasando por Quai de la Poissonnerie, el Quartier des Tanneurs, el nombre del barrio proviene de los curtidores que solían secar sus pieles en las ventanas. Pasamos también por  el mercado conocido como Marché Covert, el cual dispone de baños públicos gratuitos y adaptados, y llegamos por fin a La Petite Venise.

Nos cogimos un bocata en la pastelería Délices Richon de pechuga de pollo y lechuga y nos sentamos en una plaza pequeña que se encontraba cruzando el puente a unos escasos metros.

Después de comer seguimos paseando por sus calles hasta que anocheció. A la noche algunas de sus casas y monumentos se iluminan con luces de colores haciendo que cada lugar sea, si es posible, mucho más bello.

Finalmente decir que hay zonas en las que pasear con la ♿ es bastante sencillo, pero hay algunas zonas que se dificulta un poco debido a la irregularidad del pavimento. A pesar de eso podemos decir que es una ciudad parcialmente accesible y muy tranquila.

 

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